*El alcalde bien gracias en campaña buscando reelección
*Comerciantes invaden banquetas y accesos; pacientes y familiares enfrentan dificultades para llegar a la clínica. El Ayuntamiento, encabezado por Jorge Reyes, finge demencia
Por Juan Sabino Cruz
PACHUCA, Hgo. – Los alrededores de la clínica del ISSSTE, al sur de Pachuca, se ha convertido en un verdadero problema para pacientes, familiares y automovilistas. Lo que debería ser un espacio de fácil acceso para quienes acuden a recibir atención médica está convertido en mercado y ocupado por insalubres puestos comerciales, estructuras metálicas y toda clase de objetos que obstruyen banquetas y gran parte del arroyo vehicular.
El problema no es menor. En el acceso al área de urgencias, la presencia de vendedores dificulta el libre tránsito de pacientes y acompañantes. Llegar con una persona en silla de ruedas se convierte en una auténtica pesadilla, precisamente en un lugar donde la movilidad y la atención oportuna deberían ser prioritarias.
Al frente de la clínica permanecen estructuras metálicas que anteriormente fueron utilizadas para la venta de periódicos y que ahora, además de generar una imagen de abandono, representan obstáculos para los peatones. En uno de los costados, las banquetas están totalmente ocupadas por puestos metálicos y los comerciantes utilizan cajas de madera, botes y otros cacharros para apartar espacios e impedir que los automovilistas puedan estacionarse.
La situación tampoco mejora en la parte posterior del inmueble, donde automovilistas evitan dejar sus vehículos ante el temor de sufrir robos o los conocidos cristalazos, una problemática de inseguridad que merece atención y vigilancia.
Detrás de esta ocupación del espacio público, vecinos y usuarios cuestionan el papel de organizaciones que, bajo discursos de apoyo y protección a los comerciantes, les cobran cuotas por permitirles instalarse.
Es indispensable que las autoridades investigaran quiénes administran esos espacios y bajo qué fundamento cobran y a donde va a parar ese dinero, papel que le toca a los regidores que se han convertido en “levanta dedos” y aplaudidores del alcalde.
Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿qué está haciendo el presidente municipal, Jorge Reyes, para recuperar el orden en los alrededores de una institución hospitalaria?
El alcalde suele señalar problemas heredados de administraciones anteriores; sin embargo, el tiempo transcurre y los ciudadanos siguen esperando respuestas, el problema se resuelve tan fácil como sería aplicar el bando de Policía y Buen Gobierno de Pachuca, inclusive, exponerlo en el cabildo y sacar un punto de acuerdo.
La invasión de banquetas y calles no es exclusiva de esta zona, pues también se observa en otros puntos de la capital, mientras persisten reclamos por el deterioro de la infraestructura urbana y la proliferación de baches.
No se trata de criminalizar a quienes buscan ganarse la vida mediante el comercio, sino de establecer orden, hacer cumplir las disposiciones municipales y garantizar que el derecho al trabajo no esté por encima del derecho de los demás a transitar libremente, recibir atención médica y acceder con seguridad a los servicios de salud.
Los peatones son puestos en peligro al ser obligados a caminar en el arroyo vehicular, pues el alcalde carece de voluntad y capacidad para hacer respetar el estado de derecho, claro, en complicidad con la mayoría de su “tibio” cabildo que olvidaron que son representantes populares y están convertidos en sumisos empleados de Jorge Reyes.
El edil y los integrantes del Ayuntamiento, particularmente los regidores, tienen una responsabilidad que no pueden seguir postergando. Hay alternativas: realizar un reordenamiento, retirar o reubicar los puestos que obstruyen los accesos, recuperar las banquetas, reforzar la vigilancia y establecer espacios autorizados para el comercio.
Si el gobierno municipal considera que no puede resolver de inmediato el problema, por lo menos debería gestionar un estacionamiento seguro y un espacio de resguardo para familiares de pacientes hospitalizados que, en muchas ocasiones, pasan horas tirados en la calle porque no pueden estar en la sala de espera, esto mientras dan de alta a sus enfermos.
La clínica del ISSSTE ha girado escritos para acabar con el desorden exterior. Pero eso le corresponde al apático alcalde, regidores y equipo de colaborado que no han entendido que dejar de hacer o cumplir su responsabilidad también constituye una forma de corrupción.
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