JORGE REYES EL QUE PIDE LIKES OBLIGADOS

La Flaca llegó a Pachuca,
buscando a Reyes, el presidente,
que dice que quiere quedarse,
aunque el pueblo ya no lo aguante.
«¿Dónde está ese alcalde?»,
gritó la Muerte muy enojada,
«el que tiene a Pachuca llena de baches,
y su gente toda precarizada».
Don Jorge se escondió tras su informe,
con fotos y puro bla bla,
pero la Huesuda ya lo investigó,
y todo el chisme le va a soltar.»
¿Con qué quieres reelegirte?
¡Qué buen chiste de Día de Muertos!
si ni con likes obligados juntas gente,
¡200 empleados con los dedos tiesos!
«La Catrina se enteró del escándalo,
que inundó a los medios de comunicación,
200 trabajadores sin base,
obligados a dar like o es destitución.»
¡A darle like a mi publicación!
¡Si no, te corro de presidencia!»,
gritaba el alcalde en el WhatsApp,
esa es su forma de hacer política.
«¿Así quieres gobernar Pachuca,
a base de amenaza y de like?
Ni la Flaca te da me encanta,
mejor te llevo a que pagues tu ticket».
Y se lo llevó la Catrina,
entre baches y likes comprados,
gritando: «¡En Pachuca no se reelige
al que amenaza a empleados!

LOS MORDILONES DE PACHUQUILLA
La Flaca llegó a Mineral de la Reforma,
con su guadaña bien afilada,
buscando a Trejo Terrazas,
y a su banda de mordelones uniformada. «¡Jorge Alberto Trejo Terrazas!»
gritó la Muerte en la presidencia,
«¿Dónde está tu secretario
que no cuida, solo es apariencia?
«El que presume drones y chalecos,
y 98% en control y confianza,
pero en la calle su gente
solo pide pa’ la fianza.
En la Pachuca-Ciudad Sahagún,
¡qué bonito operativo!
Tres, cuatro patrullas juntas,
¡haciendo reten abusivo! No es para seguridad,
ni para atrapar rateros, es competencia a ver quién para más,
y a ver quién saca más dinero.
«¡Tú paras diez, yo paro veinte!»
se dicen entre mordidas,
mientras el pueblo que trabaja
se queda sin sus comidas. En Pachuquilla y Chacón,
en Providencia y el Saucillo,
si no traes de a 500,
te inventan hasta el cuchillo.
La Flaca ya se hartó,
de tanto retén mañoso,
«¡Vámonos Trejo Terrazas,
con tu tránsito bien mañoso! «Se los llevó la Huesuda,
con todo y patrulla y charola,
porque en Mineral de la Reforma,
la seguridad es puro bla bla bla.

FEBRONIO RODRÍGUEZ
La Flaca bajó a Tianguistengo,
a la Sierra Alta a buscar,
a Febronio Rodríguez Villegas,
que ni la lluvia supo atajar. «¡Febronio Rodríguez Villegas!»,
gritó la Muerte bien encabronada,
«¿Dónde andabas cuando tu pueblo
se ahogaba y no hacías nada? «Llegó Claudia Sheinbaum a ver
a los damnificados con dolor,
y el pueblo le gritó: «¡Presidenta,
este alcalde es un traidor!» Y Claudia, desde la camioneta,
les contestó sin rodeos,
«¡Fíjense bien por quién votan,
no elijan a estos fariseos!»
La Flaca lo traía anotado desde aquella fiestecita,
¡dos millones en XV años con El Komander y su musiquita! Mil invitados en Zacualtipán,
en el municipio más pobre,
79 por ciento en pobreza,
y tú tirando el sobre. «¿De dónde sacaste, Febronio,
pa’ contratar narcocorridos?
Si tu gente no tiene ni para pan, tú con festejos de ricos presumidos». Y no acaba ahí la historia, la Flaca sacó otra lista, esposa de síndica, cuñada manejando la lana lista. Sobrino, concuño, toda la familia en nómina bien acomodada,
¡90 mil al mes pa’ los Rodríguez, y la gente bien fregada! Contraloría ya te investiga, no entregaste ni declaración,
patrimonio que no cuadra,
¡puro nepotismo y corrupción!
«Vámonos, Febronio Rodríguez»,
dijo la Huesuda con desdén,
«que en Tianguistengo ya no te quieren, ni en Morena, ni en Nueva Alianza, ni en tu casa también».
Se lo llevó la Catrina entre lodo y entre quejas, dejando a Tianguistengo libre de tus dos gobiernos y tus consejas.

A LÍDERES SINDICALES QUE OLVIDARON A SU GREMIO
La Flaca llegó al sindicato,
con su lista bien apuntada,
buscando a esos líderes
que al gremio ya ni le hablan nada.
«¿Dónde están?», gritó la Muerte,
«los que juran defender al trabajador,
pero viven como patrones,
con camioneta y con buen sabor».
Del gremio se llenaron las bolsas,
con cuotas y con comisión,
mientras la base sin aumento,
pidiendo a gritos atención.
Ya ni asamblea les hacen,
ya ni contrato pelean,
solo en oficina cobran, y en foto con políticos se pasean. Y la Flaca se enteró del negocio, el que todos ya murmuran, ¡consultorios pa’ los entenados, con dinero que al gremio le hurtan! todo a nombre del ahijado, mientras el agremiado enfermo ni paracetamol le han dado.
«Dicen defender derechos»,
dijo la Muerte bien burlona,
«pero defienden su cartera,
y la del entenado que ilusiona». Se acabaron las marchas,
se acabó la dignidad,
ahora el líder es empresario
y el gremio en la precariedad.
«Vámonos», dijo la Catrina,
«con tu charola de líder charro,
que vendiste a tu gente
por una casa para la amante, consultorio al entenado y un carro». Se los llevó la Flaca,
con todo y sello sindical,
dejando al gremio libre,
de ese cáncer patronal.

Share.