Gobernar un municipio no se improvisa
Por Juan Sabino Cruz
La capacitación, el conocimiento de la administración pública y la selección responsable de colaboradores son fundamentales para evitar errores, abusos y sorpresas durante el gobierno municipal.
CIUDAD DE MÉXICO. – En México, ganar una elección no significa estar preparado para gobernar. Asumir una presidencia municipal implica una enorme responsabilidad que exige conocimientos de administración pública, finanzas, legislación, planeación y manejo de personal.
El libro Secretos del Buen Alcalde. Cómo dirigir una administración municipal exitosa en México, de Fernando Hernández Ramírez, plantea precisamente esta problemática: muchos llegan al cargo sin preparación administrativa y, en ocasiones, integran equipos de trabajo con entusiasmo, pero sin los conocimientos necesarios para desempeñar sus funciones.
Por ello, quienes aspiran a convertirse en presidentes municipales deberían prepararse antes de asumir el cargo. No basta con tener buenas intenciones, prometer obras o contar con simpatizantes; es indispensable conocer las atribuciones legales, administrar correctamente el presupuesto, supervisar los servicios públicos y entender el funcionamiento del Ayuntamiento.
Un aspecto especialmente delicado es la selección de colaboradores. Un alcalde puede confiar responsabilidades a sus funcionarios, pero nunca debe entregarles un cheque en blanco. Debe saber supervisar, revisar documentos, verificar decisiones y mantener controles que impidan que personas desleales, inexpertas o con intereses particulares terminen comprometiendo su administración y su responsabilidad legal.
Delegar no significa desentenderse y confiar no significa dejar de vigilar.
El INAFED ofrece herramientas y programas gratuitos de capacitación para fortalecer las capacidades de las autoridades municipales. Por tanto, no hay razón para que quienes buscan gobernar lleguen completamente desinformados.
La ciudadanía merece presidentes municipales que sepan administrar, tomar decisiones y responder por sus actos. Porque un municipio no puede convertirse en escuela de improvisaciones ni el presupuesto público en terreno de aprendizaje para funcionarios sin preparación.
La responsabilidad de gobernar comienza mucho antes de ocupar la silla presidencial: empieza con la preparación para servir.
Este planteamiento es oportuno para los aspirantes a las próximas presidencias municipales: deberían considerar la capacitación como parte de su preparación para el servicio público, independientemente de su partido o experiencia política, para no convertirse en alcaldes del montón, deben leer el libro “Secretos del Buen Alcalde”, sin duda, les ayudara a brillar en la política.
El libro esta de venta en Amazon.
