Por Juan Sabino Cruz

PACHUCA, Hgo. – Familiares de pacientes hospitalizados en el ISSSTE de Pachuca enfrentan condiciones que merecen atención urgente: falta de espacios dignos para esperar, presuntos malos tratos, dificultades para estacionarse y banquetas invadidas por puestos metálicos que obstaculizan el paso peatonal y el acceso de personas con movilidad reducida.
El problema contrasta con las necesidades de quienes acompañan a sus enfermos, algunos durante días e incluso semanas, sin contar con un lugar digno para descansar, alimentarse o resguardarse del frío, la lluvia y el sol.
Uno de los puntos más cuestionados es la actuación de elementos de la Policía Estatal que, según testimonios, retiran vehículos estacionados en las inmediaciones del área de urgencias, incluso cuando sus conductores no cuentan con alternativas accesibles para dejar sus unidades.
La situación genera inconformidad, particularmente porque también se señala que algunas patrullas se estacionan en sentido contrario y en una curva utilizada por ambulancias, lo que amerita una revisión de las autoridades competentes.
A ello se suma la presunta ocupación irregular de espacios públicos mediante postes colocados por particulares y la instalación de numerosos puestos metálicos sobre banquetas y parte del arroyo vehicular. Esta situación afecta la movilidad de peatones y automovilistas, además de dificultar el traslado de pacientes en sillas de ruedas.
La responsabilidad de revisar y, en su caso, corregir estas condiciones también alcanza al gobierno municipal encabezado por el alcalde Jorge Reyes Rubio, pues corresponde a las autoridades competentes garantizar el libre tránsito y evitar que los espacios públicos sean apropiados indebidamente. La tolerancia frente a estas prácticas debe ser aclarada, pues dejar de hacer también es corrupción.
El trato a los familiares, otra preocupación
Las inconformidades no se limitan al exterior del hospital. Familiares de pacientes señalan que, en ocasiones, son retirados de la sala de espera mediante convocatorias presentadas como pláticas informativas y posteriormente se les impide regresar, así todos terminan en la calle, expuestos a las inclemencias del tiempo.
Para muchas de estas personas, permanecer cerca del enfermo no es un capricho. Deben atender necesidades como acercarles y hasta darles los alimentos, darles los utensilios para hacer sus necesidades fisiológicas y apoyar en determinadas actividades cotidianas. Aunque estas tareas deben ajustarse a las indicaciones del personal de salud y a los protocolos hospitalarios, las familias necesitan información clara, condiciones dignas y reglas de acceso transparentes.
También se reportan episodios de trato autoritario por parte de algunos trabajadores, quienes presuntamente recurren a expresiones intimidatorias ante las inconformidades de los usuarios. Es importante reconocer que gran parte del personal médico y de enfermería cumple sus funciones con eficiencia, calidad y calidez; sin embargo, existen algunos autoritarios con conducta contraria al respeto y la atención humanitaria debe investigarse.
¿Y los sindicatos, dónde están?
Los dirigentes de los sindicatos de trabajadores de la educación y de la burocracia en Hidalgo deberían acercarse a las instalaciones para conocer de primera mano las condiciones que enfrentan sus agremiados y sus familias cuando requieren hospitalización. La defensa de los derechos laborales también implica vigilar que las prestaciones de seguridad social se traduzcan en atención digna.
Como alternativa, se propone analizar la habilitación de un espacio techado que pueda funcionar como área de resguardo para familiares, con condiciones básicas de higiene, asientos y, de ser posible, apoyo alimentario. Según la información proporcionada por usuarios, actualmente se distribuyen alrededor de 20 fichas diarias para alimentos destinados a familiares de pacientes, una ayuda que podría resultar insuficiente ante la demanda.
También es necesario revisar los horarios y las condiciones del estacionamiento, así como analizar los criterios y si existe una justificación normativa para los retiros de vehículos y los procedimientos de desalojo de las salas de espera, lugar donde solamente hay un sanitario excesivamente sucio para tantas personas que lo necesitan.
La solución no requiere confrontaciones, sino coordinación, voluntad y aplicación de la ley. El Ayuntamiento debe revisar la ocupación de banquetas y calles; las autoridades de seguridad, verificar la actuación de sus elementos, y la dirección del ISSSTE, garantizar reglas claras y un trato respetuoso a quienes atraviesan momentos difíciles.
La salud no termina en la puerta del hospital. La atención digna también debe considerar a las familias que acompañan a sus enfermos. Por ello, es momento de que las autoridades, los directivos y los representantes sindicales escuchen a los derechohabientes, comprueben las denuncias y corrijan las deficiencias que puedan acreditarse.

Share.