Pueblo de gente trabajadora, – Historia breve
APAN, Hgo. – Los Llanos de Apan son reconocidos como la cuna de la charrería como escuela hípica.
En la época colonial, cuando a los indígenas y mestizos les estaba prohibido montar a caballo bajo pena de muerte, la enorme extensión ganadera de las haciendas de Apan obligó a los hacendados a pedir permisos especiales.
El virrey concedió a los nativos de los Llanos de Apan el primer permiso para montar y trabajar el ganado. Ahí, en haciendas como El Marañón, Santiago Chimalpa y Ocotepec, surgieron las primeras faenas para dominar el ganado que luego se convirtieron en suertes charras.
La tradición oral cuenta que la primera coleada ocurrió en la ex hacienda El Marañón, cuando se escapó ganado y un grupo de jinetes detuvo la estampida derribando un toro a galope, a caballo.
Por siglos fue un oficio de campo. Como deporte organizado nace después de la Reforma Agraria de principios del siglo XX, cuando los hacendados del Altiplano se trasladan a la Ciudad de México y Guadalajara y fundan las primeras asociaciones de charros.
De ahí se extiende a todo el país.
Hoy la Asociación de Charros de los Llanos de Apan, con más de 66 años de historia y cuatro generaciones de charros, mantiene viva esa tradición. Por eso Hidalgo es considerado cuna de la charrería, deporte nacional por excelencia.
