Altiplano hidalguense se pinta de dorado

Por Juan Sabino Cruz
APAN, Hgo. – Los campos de cebada maltera del Altiplano hidalguense comienzan a pintarse de dorado y, con ello, crece el optimismo entre los productores, quienes esperan que el presente ciclo agrícola deje una de las mejores cosechas de los últimos años.
En municipios como Apan, Tepeapulco, Emiliano Zapata, Almoloya, Zempoala y Tlanalapa, así como en comunidades vecinas de Puebla, Tlaxcala y Estado de México, las lluvias llegaron de manera temprana y generosa, lo que permitió a los campesinos adelantar la siembra de cebada que es materia prima fundamental para la elaboración de cerveza.
Actualmente, los cultivos muestran plantas altas y espigas bien desarrolladas, con granos aparentemente llenos, por lo que las expectativas apuntan a una producción que podría alcanzar hasta cinco toneladas por hectárea, de mantenerse las condiciones climáticas favorables durante los próximos días.
El panorama también resulta alentador por el precio establecido para la cosecha, que se ubica en 7 mil 500 pesos por tonelada, situación que ha generado beneplácito entre los productores.
De acuerdo con lo señalado por el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Hidalgo, Napoleón González Pérez, los productores tendrán la posibilidad de entregar directamente su cebada a empresas de la industria cervecera, entre ellas Grupo Modelo y Heineken, con el objetivo de que el pago llegue de manera íntegra al campesino.
Esta posibilidad representa un cambio importante para los agricultores, quienes durante generaciones han tenido que recurrir a intermediarios o acaparadores, señalados por los propios productores como los “chupa sangre del campo”, debido a que compran el grano a precios menores y posteriormente obtienen parte de las ganancias que corresponden al trabajador de la tierra.
De concretarse la venta directa a la industria, los productores podrían reducir la participación de estos intermediarios y obtener un mayor beneficio económico por su cosecha.
El actual ciclo agrícola podría convertirse así en un parteaguas para los productores de cebada del Altiplano hidalguense, una de las principales regiones cebaderas del país.
Mientras algunos predios ya lucen completamente dorados y esperan el ingreso de las máquinas cosechadoras, en otros cultivos todavía faltan algunos días para alcanzar el punto óptimo de maduración.
Los campesinos confían en levantar pronto la cosecha y, por ahora, el temor a las tradicionales heladas de septiembre parece haber quedado atrás. La principal preocupación se concentra en que los cultivos logren llegar a la trilla sin afectaciones por algún fenómeno meteorológico, particularmente una eventual granizada.
Si el clima continúa acompañando al campo, el Altiplano podría vivir en las próximas semanas una intensa actividad agrícola, con miles de hectáreas de cebada listas para convertirse en la materia prima que terminará en las plantas cerveceras.

Share.