Por Juan Sabino Cruz
Ciudad de México. Lo que en la previa se anunciaba como uno de los encuentros más cerrados de los dieciseisavos de final del Mundial 2026 ha terminado por convertirse, hasta el momento, en una auténtica exhibición de la Selección Mexicana.
Ecuador llegaba con la etiqueta de favorito gracias al valor y la calidad de varios de sus futbolistas que militan en importantes clubes del extranjero. Sin embargo, las estrellas sudamericanas simplemente no han logrado marcar diferencia sobre la cancha.
Por el contrario, el técnico Javier Aguirre ha encontrado el equilibrio perfecto en su alineación. El conjunto tricolor ha mostrado orden táctico, intensidad y una entrega total en cada sector del terreno de juego, presionando desde el primer minuto y dominando los espacios con autoridad.
La recompensa llegó desde la primera mitad. Julián Quiñones abrió el marcador y, poco después, el hidalguense Raúl Jiménez amplió la ventaja para desatar la euforia de la afición mexicana. Ese 2-0 ha prevalecido durante gran parte del encuentro, reflejando la superioridad del conjunto nacional.
Con apenas diez minutos por disputarse, México tiene un pie en los octavos de final del Mundial. Más allá del resultado, el equipo ha convencido por su actitud, disciplina y solidaridad, aspectos que han neutralizado a un Ecuador que, pese a sus nombres de peso y su condición de favorito en el papel, no ha encontrado respuestas futbolísticas.
Si el marcador no se mueve en los minutos finales, el Tricolor firmará una de sus actuaciones más sólidas de la Copa del Mundo y eliminará a una selección ecuatoriana que nunca logró hacer brillar a sus figuras.
Fotos: Miguel Pontón / Info Libre

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