Jorge Reyes debe exigir resultados a sus colaboradores y atender las necesidades de la capital hidalguense. Un recorrido por el Centro Histórico exhibe problemas de bacheo, basura, riesgos para peatones y una vigilancia que deja mucho que desear.
Por Juan Sabino Cruz
PACHUCA, Hgo. – Si el presidente municipal Jorge Alberto Reyes Hernández aspira a buscar la reelección, primero debe demostrar con hechos que puede atender las necesidades de Pachuca. La ciudad requiere trabajo, supervisión, mantenimiento y resultados, no solamente discursos contra la corrupción mientras los problemas cotidianos se acumulan en calles, banquetas y espacios públicos.
El alcalde habla de combatir la corrupción, pero debe tener presente que la falta de atención a las responsabilidades públicas también puede representar una forma de incumplimiento que afecta directamente a la ciudadanía. De poco sirve contar con inspectores, supervisores y funcionarios en la nómina municipal si no se reflejan resultados tangibles en el estado de la ciudad.
Un recorrido realizado la tarde de ayer por distintos puntos del primer cuadro de la capital hidalguense permitió documentar deficiencias que merecen una explicación y, sobre todo, una solución.
PATRULLA MAL ESTACIONADA Y SIN GENDARMES
Sobre la calle Miguel Hidalgo y Costilla, entre Ocampo y la Plaza de la Constitución, se observó una patrulla con placas HG-103A8 estacionada en un lugar prohibido. La unidad permaneció ahí con códigos encendidos durante un periodo prolongado después de las 15:00 horas, sin que se apreciara una actividad de vigilancia.
La escena genera una pregunta inevitable: ¿quién supervisa a los elementos y vehículos de la corporación municipal? Las patrullas están para proteger a la población, prevenir delitos y atender emergencias, no para convertirse en unidades estacionadas sin una función visible, aparentando solamente vigilancia.
Si el Ayuntamiento dispone de personal responsable de vigilar el desempeño policial, corresponde explicar qué mecanismos de supervisión existen y por qué se permiten situaciones como esta.
¿DÓNDE QUEDARON LOS 50 MILLONES PARA BACHEO?
Otro problema que salta a la vista es el deterioro de las calles. La capital hidalguense presenta tramos con baches, hundimientos y daños que dificultan la circulación y ponen en riesgo a automovilistas y motociclistas.
En la calle Vicente Segura, a la altura de BanBajío y hasta el punto conocido como Cuesco, se observan acumulaciones de agua que forman auténticas lagunas. El problema evidencia la necesidad de revisar el estado del pavimento, el drenaje y las condiciones de mantenimiento, pues los trabajos superficiales de bacheo no parecen suficientes en los tramos más deteriorados.
La pregunta es directa: ¿dónde y cómo se han invertido los supuestos 50 millones de pesos destinados al bacheo?
La ciudadanía merece conocer los resultados de ese gasto. El gobierno municipal debería publicar las calles intervenidas, los metros cuadrados reparados, las empresas o cuadrillas responsables, los costos y las fechas de ejecución. La transparencia no consiste únicamente en anunciar presupuestos, sino en demostrar qué beneficios producen.
En varios puntos, el deterioro parece exigir algo más que parches: una evaluación técnica que determine si es necesaria la reconstrucción integral de la superficie de rodamiento.
UN POSTE DAÑADO, UN RIESGO QUE NO DEBE IGNORARSE
En la esquina de Gómez Farías con Francisco Javier Mina se detectó un poste con daños visibles en su base, condición que amerita una revisión urgente para determinar su estabilidad y prevenir un posible colapso, lugar que por cierto han convertido en basurero al aire libre.
¿Quién debe intervenir? Protección Civil municipal, junto con la dependencia o empresa responsable de la infraestructura, tendría que inspeccionar el sitio, establecer el nivel de riesgo y adoptar las medidas preventivas necesarias.
La prevención no debe esperar a que ocurra un accidente. La obligación de las autoridades es identificar los peligros y actuar oportunamente para proteger a los habitantes.
BANQUETAS INVADIDAS Y PEATONES OBLIGADOS A EXPONERSE
El comercio en la vía pública también requiere orden y vigilancia. En las calles Morelos, esquina con Ocampo, y Morelos, esquina con Patoni, la presencia de vendedores y puestos ocupa espacios que deberían permitir el tránsito peatonal y vehicular.
En algunos puntos, los peatones encuentran dificultades para avanzar por las banquetas y terminan expuestos al tráfico al tener que caminar por el arroyo vehicular. La situación resulta especialmente preocupante para adultos mayores, personas con discapacidad, niñas y niños.
El problema no consiste en desconocer el derecho al trabajo de los comerciantes, sino en exigir que la actividad se desarrolle con reglas claras, espacios definidos y respeto al derecho de los demás ciudadanos a transitar libremente.
También es necesario revisar por qué la ocupación de calles y banquetas persiste sin que se aprecien medidas suficientes de ordenamiento. ¿Dónde están los inspectores municipales? ¿Quién verifica que se respeten los espacios públicos? ¿Qué acciones se realizan para evitar que el problema se extienda?
La autoridad debe actuar con criterios claros, sin favoritismos y con apego a la normativa, procurando alternativas ordenadas para quienes dependen del comercio informal.
PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN: BASURA Y FALTA DE MANTENIMIENTO
En la Plaza de la Constitución, uno de los espacios más representativos de Pachuca, se encontraron contenedores de basura repletos y desechos acumulados en sus inmediaciones.
La imagen contrasta con la importancia del lugar, frecuentado por habitantes y visitantes. Mantener limpia la plaza no requiere grandes discursos, sino rutas de recolección eficaces, supervisión permanente y respuesta oportuna cuando los depósitos se saturan.
La limpieza de los espacios públicos debe ser una tarea cotidiana, no una acción ocasional motivada por eventos o compromisos oficiales.
PACHUCA NECESITA RESULTADOS, NO PRETEXTOS
Los problemas señalados son apenas algunos de los que requieren atención en una ciudad que necesita calles transitables, espacios públicos limpios, banquetas libres, infraestructura segura y servicios municipales eficaces.
El alcalde Jorge Alberto Reyes debe autoevaluarse y revisar el desempeño de sus colaboradores, exigirles resultados verificables y evaluar si los recursos humanos y económicos del Ayuntamiento están cumpliendo con su propósito. Si hay áreas que no funcionan, corresponde corregirlas y fincar responsabilidades cuando proceda.
La ciudadanía no tiene por qué acostumbrarse a los baches, la basura, los postes dañados ni a caminar entre vehículos porque las banquetas están ocupadas. Tampoco debería tener que insistir una y otra vez para que se atiendan problemas visibles.
Y si el gobierno municipal presume inversiones millonarias, debe presentar evidencia clara de las obras realizadas y de su impacto en la vida diaria de la población.
Jorge Reyes tiene ante sí una tarea elemental: gobernar para resolver los problemas de Pachuca. Antes de hablar de continuidad política, la administración debe demostrar que escucha, supervisa y actúa. La capital hidalguense necesita atención urgente y una gestión que se mida por resultados, no por anuncios.
Los puntos descritos quedan como un llamado público al Ayuntamiento para que inspeccione, informe y corrija. Pachuca merece calles dignas, servicios eficientes y espacios públicos que pertenezcan y sirvan a todos sus habitantes.
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