Histórico edificio de cantera, que originalmente formó parte del curato de la iglesia, está convertido en sucio mercado improvisado; comerciantes maltratan sus columnas y afean su fachada ante la indiferencia de las autoridades.
Por Juan Sabino Cruz
PACHUCA, Hgo. – En pleno corazón de la capital hidalguense, la indiferencia de las autoridades y la falta de visión para preservar el patrimonio histórico quedan al descubierto en el Antiguo Palacio de Gobierno, un inmueble de varios siglos de antigüedad ubicado en la Plaza de la Constitución, esquina con la calle Patoni y a un costado de la Parroquia de la Asunción.
En sus orígenes, este espacio formó parte de las extensiones eclesiásticas y del curato vinculado al antiguo templo, antecedente de la actual Parroquia de la Asunción. Posteriormente, el edificio tuvo una larga trayectoria como sede del Gobierno estatal, albergó la Presidencia Municipal de Pachuca y fue ocupado por diversas oficinas públicas.
Sin embargo, la importancia histórica del inmueble contrasta con las condiciones en que actualmente se encuentra su exterior. El portal está saturado de comerciantes que ofrecen una amplia variedad de productos, desde vajillas y cacerolas hasta frutas y verduras, mientras las columnas de cantera son utilizadas para amarrar estructuras y mercancías, con el consecuente deterioro y acumulación de suciedad.
A ello se suma una imagen todavía más lamentable: la colocación de burdas lonas con leyendas alusivas a los comerciantes, sujetas a la bella fachada del inmueble histórico, como si quienes las instalan fueran propietarios de un espacio público que pertenece a todos los pachuqueños.
La ocupación comercial desordenada y el uso de la fachada como soporte de anuncios improvisados desvirtúan la arquitectura del edificio y emblemática águila en la parte superior, así evidencian la ausencia de medidas eficaces para protegerlo.
Además, habitantes de la capital cuestionan que el espacio sea ocupado por numerosos vendedores, algunos de los cuales, aseguran, ni siquiera son originarios del municipio, mientras los ciudadanos pierden la posibilidad de disfrutar de un entorno histórico digno y ordenado.
La crítica no pretende desconocer el derecho al trabajo ni la necesidad de generar ingresos para las familias comerciantes. Lo cuestionable es que la actividad económica se desarrolle sin orden ni respeto por un inmueble de enorme valor histórico, cuya conservación debería ser una prioridad para las autoridades.
¿Dónde están los integrantes del Cabildo de Pachuca? Es momento de que dejen de lado los aplausos al alcalde Jorge Reyes y asuman su responsabilidad mediante acciones concretas para rescatar este patrimonio, establecer reglas claras para el comercio y evitar que las estructuras, lonas y mercancías continúen afectando su imagen y conservación.
Inclusive, así podrían recuperar la confianza del electorado que seguramente por mal desempeño jamás apoyaría la eventual reelección de Jorge Reyes, mismo que no ha podido con la alcaldía de Pachuca.
Durante años se han planteado alternativas para rehabilitar el edificio y aprovecharlo con fines culturales; incluso se propuso su adaptación para albergar la Escuela de Música del Estado de Hidalgo. No obstante, cualquier proyecto debe acompañarse de acciones efectivas que frenen el deterioro y recuperen el valor arquitectónico del inmueble.
Es indispensable que las autoridades municipales impulsen un programa integral de limpieza, conservación, regulación comercial y recuperación del espacio público.
Pachuca no puede presumir su historia mientras tolera el deterioro de uno de sus edificios más emblemáticos. El Antiguo Palacio de Gobierno no es propiedad de grupos de comerciantes ni un espacio para colocar lonas al gusto de quienes lo ocupan: es parte de la memoria colectiva de los pachuqueños y merece respeto, protección y un rescate urgente.

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