Un biciclo de calidad y orgullo mexicano
Por Juan Sabino Cruz
APAN, Hgo. – La nostalgia vuelve sobre dos ruedas con la bicicleta Vagabundo, uno de los modelos más emblemáticos de la industria mexicana. Fabricada por la extinta empresa Windsor y lanzada en México en 1967, esta bicicleta retomó la estética de las motocicletas chopper y se convirtió en un objeto de deseo para niños y jóvenes de las décadas de 1960, 1970 y 1980.
Inspirada en modelos como la Raleigh Chopper británica y en la estética popularizada por la película Easy Rider, la Vagabundo llegó al mercado en cuatro colores: rojo, verde, amarillo y azul. Su peculiar diseño, calidad y presencia la llevaron a recorrer buena parte de México, además de llegar a Estados Unidos y otros países, hasta convertirse en un auténtico ícono de la cultura popular mexicana.
Con el paso de los años, la llegada de bicicletas importadas de origen Chino, sin calidad pero de menor precio desplazó a muchos modelos nacionales. Sin embargo, la Vagabundo sobrevivió en la memoria de quienes la disfrutaron y hoy es buscada por coleccionistas y nostálgicos, especialmente cuando se encuentra restaurada y en buenas condiciones, pues muchas viven a nuestros días,
UNA JOYITA
Hace algunos meses encontré en internet una Vagabundo verde, prácticamente destruida. Una señora de Apan la ofrecía en apenas 750 peos y, aunque parecía que solamente el cuadro podía rescatarse, en el regateo quedó en 600 y decidí adquirirla. Después de varios meses de indecisión, encontré en la colonia Carros, de Ciudad Sahagún, un taller especializado dispuesto a devolverle la vida.
El trabajo tuvo un costo de 4 mil 400 pesos e incluyó piezas, cromado, pintura, salpicaderas, asiento y diversos accesorios que habían desaparecido con los años. Se acordó cambiar el color original verde por un llamativo rojo y, en aproximadamente quince días, comenzó la transformación.
Al recibirla, después de cubrir el precio pactado, la sorpresa fue mayúscula: la Vagabundo había regresado prácticamente como nueva.
Esta experiencia sirve para recordar que todavía pueden encontrarse verdaderas joyas en nuestra región, pero también para reconocer la capacidad y dedicación de los trabajadores y prestadores de servicios de Ciudad Sahagún, Hidalgo, donde, en este caso, manos especializadas lograron devolverle su esplendor a una bicicleta que forma parte de la memoria de varias generaciones.
La Vagabundo no es solamente una bicicleta antigua; es un pedazo de la historia industrial y sentimental de México que, gracias a la restauración, vuelve a rodar.
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