Ahora parece que regalarán el campeonato a los argentinos
Por Juan Sabino Cruz
CIUDAD DE MÉXICO. – Han transcurrido apenas 40 años desde que México hizo historia al convertirse en la sede de su segundo Mundial de Futbol disputado íntegramente en su territorio, un hecho que sigue siendo recordado por millones de aficionados como una de las ediciones más emblemáticas de la Copa del Mundo.
El torneo destacó por el nivel futbolístico mostrado en la cancha, con actuaciones memorables de figuras internacionales que dejaron una huella imborrable en la historia del balompié. Fuera del terreno de juego también surgieron íconos que marcaron aquella justa mundialista.
Entre ellos destacó la modelo Mar Castro, quien alcanzó gran popularidad gracias a la famosa porra «Chiquitibum», convirtiéndose en uno de los símbolos más recordados del ambiente festivo que rodeó al campeonato.
Otro de los emblemas fue la mascota oficial, «Pique», un simpático chile que generó polémica en su momento debido a las objeciones del gobierno de Chile por el uso del nombre, aunque finalmente quedó como parte de la identidad de aquel Mundial.
Cuatro décadas después, los recuerdos de México 1986 siguen vigentes entre la afición, que rememora no solo el espectáculo deportivo, sino también el ambiente, la pasión y la organización de una Copa del Mundo considerada por muchos como una de las mejores de la historia.
En contraste, el desempeño de la Selección Mexicana en las Copas del Mundo posteriores continúa siendo motivo de debate, especialmente por la constante barrera del llamado «quinto partido», objetivo que el representativo nacional no ha logrado superar.
Han surgido señalamientos en redes sociales sobre supuestos favoritismos arbitrales hacia la selección de Argentina y decisiones de la FIFA; sin embargo, estas acusaciones forman parte de opiniones y percepciones de algunos seguidores del futbol.

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