Jorge Reyes, incapaz de garantizar mantenimiento a la infraestructura urbana
Por Juan Sabino Cruz
PACHUCA, HGO. – Una alarmante miopía administrativa parece haber colonizado las oficinas del Ayuntamiento de Pachuca, encabezado por el alcalde Jorge Reyes. Pese a disponer de un presupuesto aproximado que ronda los mil 500 millones de pesos provenientes de recursos propios, la actual administración municipal se ha mostrado incapaz de garantizar lo más elemental: servicios públicos dignos y el mantenimiento básico de la infraestructura urbana.
Hoy, la capital hidalguense no se gobierna con planeación, se «parchea» con descuido. Mientras el discurso oficial habla de transformación, la realidad de las calles cuenta una historia de abandono peligroso, donde la negligencia municipal obliga a los ciudadanos a recurrir a soluciones desesperadas para evitar tragedias.
Neumáticos inservibles: La «señalética» de la vergüenza
Ejemplos de la sustitución de la ingeniería civil por la desidia gubernamental sobran en la ciudad. Sin embargo, el escenario en la avenida Ferrocarril Central, de la colonia Santa Julia —en las inmediaciones de una conocida tienda Oxxo—, raya en lo absurdo.
En este punto, un enorme bache en pleno arroyo vehicular fue «solucionado» convirtiéndolo en un basurero de llantas viejas y dañadas. El amontonamiento de neumáticos inservibles funciona ahora como una rústica y humillante señalización para que los automovilistas no destrocen sus vehículos. Lo que debió ser reparado de inmediato por las cuadrillas del municipio, hoy es un monumento a la ineficacia que la alcaldía simplemente se niega a ver.
Colonia Morelos: Una trampa mortal de medio metro
Si los daños materiales a los vehículos son una constante, la integridad física de los peatones corre un riesgo aún mayor debido a la omisión de las autoridades.
En la calle Colegio Militar, casi esquina con la calle Mejía, en la céntrica colonia Morelos, se localiza una auténtica trampa mortal. La tapa de una alcantarilla desapareció, dejando al descubierto un pozo de por lo menos medio metro de profundidad por donde se observa el libre flujo del agua.
Este enorme hoyo en la banqueta representa un peligro latente y de alta gravedad para los transeúntes. Los sectores más vulnerables de la población, como los niños que transitan hacia las escuelas y los adultos mayores, son quienes quedan más expuestos a sufrir una caída de consecuencias fatales.
¿A dónde se van los recursos?
La pregunta que legítimamente se hacen los pachuqueños es: ¿A dónde se están yendo los recursos?
Administrar mil 500 millones de pesos de recursos propios y no tener la capacidad financiera ni operativa para reponer la tapa de una alcantarilla o, por lo menos, reparar baches es, por decir lo menos, una muestra de profunda incompetencia o desinterés.
Mientras las demandas ciudadanas se acumulan en los escritorios del Ayuntamiento, el alcalde Jorge Reyes y su equipo de colaboradores parecen haber optado por una estrategia de brazos cruzados. Fingen demencia, operan con miopía selectiva y hacen oídos sordos ante el clamor de una ciudadanía que paga sus impuestos, pero recibe a cambio una ciudad en ruinas.
Pachuca no necesita funcionarios de escritorio que evadan su responsabilidad; requiere de un gobierno que baje a las calles y entienda que la seguridad de los pachuqueños no puede esperar a que se les pase la ceguera voluntaria. Claro, esto incluye a la mayoría de los regidores, que simplemente se volvieron aplaudidores de su “patrón”, el edil.
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