*Por trabajos riesgosos y falta de autocuidado
*Enfermedades relacionadas con el trabajo afectan a los masculinos y requieren apoyo económico
San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo. – En México, los hombres reciben, en promedio, ocho años de pensión no contributiva
(aquella para la que no realizaron aportaciones), casi la mitad de los 19 años que percibirán las mujeres, debido a la
brecha en la esperanza de vida y a que ellas pueden recibir la pensión no contributiva desde los 60 años, cinco años
antes que ellos; explicó Zeus Salvador Hernández Veleros, profesor investigador del Área Académica de Economía de la
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
El catedrático del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) explicó que, según datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI), la esperanza de vida promedio es de 73 años para personas del sexo masculino y 79
años para personas del sexo femenino, una diferencia de seis años que influye en la duración de las pensiones.
Ahora bien, esta diferencia en la esperanza de vida está relacionada con las condiciones biológicas, pero, sobre todo,
con el tipo de trabajo que realizan ellos, quienes se desempeñan en actividades con mayor riesgo y enfermedades
laborales, como la minería, la electricidad, la construcción o la herrería, en donde la exposición constante a riesgos
físicos y a sustancias peligrosas aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades que deterioran la salud, entre
ellas ciertos tipos de cáncer vinculados al sol o a productos químicos o a quemaduras.
Además, al llegar a la vejez, los hombres suelen contar con menos personas que los cuiden, por ello, es fundamental que
dispongan de algún tipo de apoyo para que puedan cubrir sus necesidades básicas y preservar su bienestar general de
manera adecuada, afirmó Zeus Hernández. De acuerdo con el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores
(INAPAM), casi la mitad de los hombres adultos mayores, que corresponde al 49.7%, residen en hogares nucleares a
diferencia del 37.9% de las mujeres adultas mayores; los hogares nucleares se integran por una pareja con o sin hijos, o
uno de los progenitores e hijos.
Por otro lado, el docente Garza señaló que estas problemáticas suelen pasar desapercibidas por la sociedad, no solo
porque hay escaso interés en las cuestiones que afectan a este sector poblacional, sino porque a los varones, los mismos
afectados, no se les ha enseñado a cuidarse ni a atenderse en aspectos que van desde la alimentación hasta la asistencia
médica, lo que agrava el panorama.
En conclusión, Hernández Veleros subrayó la importancia de fortalecer las políticas públicas de autocuidado en los
hombres desde una edad temprana, con el objetivo de mejorar las condiciones que les faciliten enfrentar la vejez con
mayor bienestar. Asimismo, destacó la necesidad de crear espacios que permitan abordar de manera efectiva estos
temas que afectan a gran parte de la población.

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