Por Gerardo Sol
Pachuca, Hidalgo. – La carretera federal Pachuca-Ciudad Sahagún, una arteria vital para la comunicación y el desarrollo económico del Altiplano Hidalguense, se encuentra en un estado de abandono alarmante.
El deterioro del asfalto, caracterizado por un sinfín de remiendos y baches, se ha agravado al punto de permitir el crecimiento de una densa vegetación entre los carriles, invadiendo peligrosamente el arroyo vehicular y poniendo en riesgo la seguridad de miles de automovilistas a diario.
El panorama es desolador: el asfalto presenta un estado deplorable, con parches que evidencian intentos fallidos de reparación y cráteres que obligan a los conductores a realizar maniobras evasivas, aumentando el riesgo de accidentes.
Lo más preocupante es la aparición de maleza y arbustos que, en algunos puntos, superan los tres metros de altura.
Esta vegetación, que crece descontroladamente entre los carriles y a los costados de la vía, reduce la visibilidad, obstaculiza el paso de los vehículos y se ha convertido en un peligro latente, especialmente durante la noche o en condiciones de baja visibilidad.
La situación contrasta drásticamente con la de otras vialidades en el estado. Automovilistas consultados señalan que la inversión destinada a mantener en óptimas condiciones la carretera Pachuca-Tulancingo, por ejemplo, parece ser exponencialmente mayor. Se estima que con tan solo el diez por ciento de lo invertido en esta última, la ruta hacia Ciudad Sahagún podría encontrarse en condiciones seguras y funcionales.
Este abandono generalizado ha generado descontento y preocupación entre los usuarios de la vía, quienes denuncian la aparente indiferencia de las autoridades competentes. El director de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en Hidalgo parece tener las vialidades del Altiplano en un segundo plano, desatendiendo las necesidades urgentes de mantenimiento y seguridad que presenta esta importante carretera.

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