Pachuca remata la vía pública y la convierte en gran mercado
Por Juan Sabino Cruz
Pachuca, Ho. – En un giro digno de una comedia de enredos urbanos, el presidente municipal, Jorge Reyes, parece estar perfeccionando el arte de la distracción. Mientras los rumores sobre sus aspiraciones a la gubernatura resuenan con más fuerza que un ambulante sin permiso, la capital hidalguense se transforma bajo su batuta. Y vaya que es una transformación… ¡peculiar!
Primero, se nos anuncia con bombo y platillo el retiro de «espectaculares anuncios irregulares». ¡Un aplauso por la pulcritud visual! Sin embargo, esta repentina obsesión por el orden parece selectiva. Justo después, la emblemática Plaza de la Constitución, ese lugar que solíamos asociar con la historia y no con un bazar improvisado, se ve invadida por una marea de comerciantes, muchos de ellos, curiosamente, ajenos a Pachuca.
¿Será que el alcalde tiene un plan maestro para convertir nuestros espacios históricos en zonas de venta al por mayor? ¡Quién sabe! Lo que sí es seguro es que la Plaza de la Constitución ahora luce con un gran tianguis, la mercancía cubre nuestra historia.
Pero la fiesta comercial no termina ahí. Por compromisos que solo los ángeles y el propio Reyes conocen, la calle Matamoros, esa que conecta Melchor Ocampo con Francisco Javier Mina, se ha convertido en una extensión del mercado. Y ni hablar de la Plaza Independencia, donde nuestro icónico Reloj Monumental ahora compite por la atención con un mar de vendedores. ¡Una estrategia de revitalización urbana sin precedentes, donde el comercio ambulante es el protagonista absoluto!
Y para rematar esta obra maestra de la administración municipal, el alcalde parece haber descubierto un filón de oro en cada esquina y camellón. Se dice por ahí, entre susurros y quejas de vecinos, que las calles se «rematan» a empresarios audaces. Uno de ellos, un genio de las tortas, ha logrado la hazaña de colonizar todos los camellones de Pachuca, creando un paisaje urbano… digamos, único. Y las esquinas de nuestras colonias, ¿qué decir de ellas? Se han convertido en el lienzo perfecto para puestos metálicos que, con el beneplácito municipal, transforman barrios enteros en mercados sobre ruedas. Un ejemplo claro lo tenemos en la colonia Plutarco Elías Calles, donde cada esquina es una sucursal del ayuntamiento, pero para vender.
Pachuca se está convirtiendo en un vibrante escaparate de oportunidades… ¡para quienes saben aprovechar el «desorden organizado» que tanto parece gustarle a la administración!
Mientras algunos ven caos, el alcalde Jorge Reyes parece ver un futuro… quizás no en el municipio, sino en un puesto de tacos más grande y con mejor ubicación.
Es un modelo de gestión que, sin duda, dejará huella en la memoria colectiva de los pachuqueños, quienes ahora saben que su ciudad puede ser un gran bazar permanente, siempre y cuando se cumplan los «compromisos» correctos. ¡Bravo por la visión, señor presidente!

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